Encontrados 52 resultados para: hablando

  • Abrahán insistió: "No se irrite mi Señor si sigo hablando. A lo mejor sólo hay treinta". Y el Señor respondió: "No lo haré si encuentro treinta". (Génesis 18, 30)

  • Estaba todavía hablando con ellos cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues era pastora. (Génesis 29, 9)

  • Luego besó a todos sus hermanos entre lágrimas. Después de esto sus hermanos quedaron hablando con él. (Génesis 45, 15)

  • Mientras Aarón estaba hablando, miraron hacia el desierto, y vieron aparecer la gloria del Señor en la nube. (Exodo 16, 10)

  • Cuando estaba hablando con ellos, el campeón, llamado Goliat, de Gat, salió de las filas de los filisteos y repitió las mismas palabras. David las oyó. (I Samuel 17, 23)

  • Y mientras tú estés hablando con el rey, entraré yo detrás de ti y corroboraré tus palabras". (I Reyes 1, 14)

  • Aún estaba hablando, cuando llegó Jonatán, hijo de Abiatar, el sacerdote. Adonías le dijo: "Entra, pues tú eres un valiente y traerás buenas nuevas". (I Reyes 1, 42)

  • Aún estaba hablando con ellos, cuando el rey bajó adonde él estaba y le dijo: "Esta desgracia procede del Señor. ¿Qué más puedo esperar de él?". (II Reyes 6, 33)

  • Me acordé de las palabras del profeta Amós, hablando de Betel: "Vuestras fiestas se cambiarán en luto, y vuestros cantos de gozo en lamentaciones". Y lloré. (Tobías 2, 6)

  • Mientras todavía estaba hablando, llegaron los eunucos del rey para llevarlo aprisa al banquete que Ester había preparado. (Ester 6, 14)

  • Todavía estaba hablando, cuando llegó otro, que dijo: "Cayó del cielo el fuego de Dios, que abrasó las ovejas y los pastores, y los devoró. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia". (Job 1, 16)

  • Aún estaba éste hablando, cuando llegó otro, que dijo: "Los caldeos, divididos en tres cuadrillas, se lanzaron sobre los camellos y se los llevaron, después de haber pasado a cuchillo a tus criados. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia". (Job 1, 17)


“Deve-se caminhar em nuvens cada vez que se termina uma confissão!” São Padre Pio de Pietrelcina