Gefunden 129 Ergebnisse für: Quiero

  • Quiero que me jures por el Señor, Dios del cielo y de la tierra, que no tomarás para mi hijo una mujer de entre las hijas de los cananeos entre las cuales habito, (Génesis 24, 3)

  • Israel dijo a José: "Tus hermanos están pastoreando las ovejas en Siquén; ven, que quiero que vayas donde ellos". Él respondió: "Aquí me tienes". (Génesis 37, 13)

  • Sus hijos y sus hijas fueron todos a consolarle, pero él rechazó todo consuelo y dijo: "Quiero bajar de luto a la tumba con mi hijo". Y su padre lo lloró. (Génesis 37, 35)

  • José respondió a su padre: "Son mis hijos, los que Dios me ha dado aquí". Jacob dijo: "Acércamelos, que quiero bendecirlos". (Génesis 48, 9)

  • No quiero asistir a sus consejos, no quiero participar en su asamblea, porque en su furor mataron hombres y a su antojo desjarretaron toros. (Génesis 49, 6)

  • Pero si el esclavo dice: Yo quiero a mi amo, a mi mujer y a mis hijos; no quiero salir libre, (Exodo 21, 5)

  • Él dijo: "Yo haré pasar delante de ti toda mi grandeza y proclamaré ante ti el nombre de El Señor, pues yo hago gracia a quien quiero y tengo misericordia con quien quiero". (Exodo 33, 19)

  • "Separaos de esta comunidad, pues quiero aniquilarla en un instante". (Números 16, 21)

  • "Yo quiero cruzar tu tierra. No iremos ni por los campos ni por las viñas, ni beberemos el agua de los pozos. Seguiremos el camino real hasta que hayamos salido de tus fronteras". (Números 21, 22)

  • Pero tú quédate aquí, junto a mí, pues te quiero comunicar todas las leyes, mandamientos y preceptos que les has de enseñar para que los pongan en práctica en la tierra que les voy a dar. (Deuteronomio 5, 31)

  • no caigas en la trampa, no sigas sus caminos ni te preocupes de sus dioses diciendo: ¿Cómo daban culto estos pueblos a sus dioses?, pues así quiero darlo yo también. (Deuteronomio 12, 30)

  • Si tu esclavo te dice: No quiero salir de junto a ti, por razón de su amor hacia tu casa, y se encuentra contento contigo, (Deuteronomio 15, 16)


“Não se fixe voluntariamente naquilo que o inimigo da alma lhe apresenta.” São Padre Pio de Pietrelcina