Löydetty 451 Tulokset: pecado

  • En cuanto se dé cuenta de su pecado, traerá como ofrenda un macho cabrío sin defecto, (Levítico 4, 23)

  • Es un sacrificio por el pecado. El sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima y derramará la sangre al pie de este altar. (Levítico 4, 25)

  • El sebo lo quemará encima, como se hace en los sacrificios de comunión. De esta forma el sacerdote hará la expiación por la persona y por su pecado, y será perdonada. (Levítico 4, 26)

  • Si uno del pueblo ha pecado por inadvertencia, haciendo algo prohibido por Yavé, se encuentra con un delito. (Levítico 4, 27)

  • En cuanto se dé cuenta del pecado cometido, presentará como ofrenda una cabra sin defecto, (Levítico 4, 28)

  • Quitará toda la grasa como suele quitarse de los sacrificios de comunión, la quemará sobre el altar como calmante olor para Yavé. Así hará la expiación por la persona y por su pecado, y será perdonada. (Levítico 4, 31)

  • Si ofrece por el pecado una ovejita, tomará una oveja sin defecto, (Levítico 4, 32)

  • También quitará toda la grasa, así como se quita del ternero sacrificado en sacrificio de comunión, la quemará sobre el altar encima de los sacrificios haciendo la expiación por el que ofrece y por su pecado, y le será perdonado. (Levítico 4, 35)

  • En todos estos casos el que cometió el delito confesará primero su pecado. (Levítico 5, 5)

  • Luego, como sacrificio de reparación por el pecado cometido, llevará a Yavé una hembra, oveja o cabra, y el sacerdote hará la expiación por dicho pecado y persona. (Levítico 5, 6)

  • Si a dicha persona no le alcanza para una res, ofrecerá a Yavé dos tórtolas o dos pichones, uno por el pecado y otro en holocausto. (Levítico 5, 7)

  • Los entregará al sacerdote, el cual, ofreciendo uno por el pecado, le retorcerá la cabeza hacia las alitas, de manera que quede pegada al cuello y no enteramente separada. (Levítico 5, 8)


“Todas as percepções humanas, de onde quer que venham, incluem o bem e o mal. É necessário saber determinar e assimilar todo o bem e oferecê-lo a Deus, e eliminar todo o mal.” São Padre Pio de Pietrelcina