Talált 589 Eredmények: Egipto

  • Escuchad esta palabra que el Señor dirige contra vosotros, israelitas, contra toda la familia que saqué de Egipto: (Amós 3, 1)

  • Proclamadlo en los palacios de Asdod y en los palacios de Egipto; decid: "Reuníos sobre los montes de Samaría, y ved los desórdenes que hay en ella y la violencia que reina allí". (Amós 3, 9)

  • Envié contra vosotros una peste como la de Egipto, maté a espada a vuestra juventud e hice subir el mal olor de vuestros campamentos hasta vuestras narices; ¡y no habéis vuelto a mí!, dice el Señor. (Amós 4, 10)

  • A causa de esto, ¿no se estremecerá la tierra y harán duelo cuantos en ella habitan? ¿No crecerá toda ella como el Nilo y menguará como el río de Egipto? (Amós 8, 8)

  • El Señor, Dios todopoderoso..., el que toca la tierra y se funde, y se entristecen todos sus habitantes; crece toda ella como el Nilo y mengua como el río de Egipto. (Amós 9, 5)

  • ¿No sois para mí como etíopes, israelitas?, dice el Señor. ¿No saqué a Israel de Egipto, a los filisteos de Creta y a los sirios de Quir? (Amós 9, 7)

  • Yo te saqué de Egipto, de la casa de esclavitud te rescaté y mandé a tu frente a Moisés, Aarón y María. (Miqueas 6, 4)

  • Entonces llegarán hacia ti desde Asiria hasta Egipto y desde Egipto hasta el río, desde un mar a otro mar y desde un monte a otro monte. (Miqueas 7, 12)

  • Y como cuando los sacaste de Egipto, haznos ver tus prodigios. (Miqueas 7, 15)

  • Etiopía y Egipto eran su fuerza, que no tenía límites; Lidia y Libia sus auxiliares. (Nahún 3, 9)

  • Empeñé mi palabra al sacaros de Egipto, y mi Espíritu estará en medio de vosotros; no temáis. (Ageo 2, 5)

  • Los haré volver de Egipto, y los reuniré de Asiria; los traeré a la tierra de Galaad y al Líbano, y no habrá bastante sitio para ellos. (Zacarías 10, 10)


“Dirás tu o mais belo dos credos quando houver noite em redor de ti, na hora do sacrifício, na dor, no supremo esforço duma vontade inquebrantável para o bem. Este credo é como um relâmpago que rasga a escuridão de teu espírito e no seu brilho te eleva a Deus”. São Padre Pio de Pietrelcina