Encontrados 63 resultados para: amado

  • Después Amnón la aborreció con tan gran aborrecimiento que fue mayor su aborrecimiento que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: «Levántate y vete.» (II Samuel 13, 15)

  • ¿No pecó en esto Salomón, rey de Israel? Entre tantas naciones no había un rey semejante a él; era amado de su Dios; Dios le había hecho rey de todo Israel. Y también a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras. (Nehemías 13, 26)

  • Pues el judío mardoqueo era el segundo después del rey, persona importante entre los judíos, amado por la multitud de sus hermanos, preocupado por el bien de su pueblo y procurador de la paz de su raza. (Ester 10, 3)

  • él nos escoge nuestra herencia, orgullo de Jacob, su amado. (Salmos 47, 5)

  • En vano madrugáis a levantaros, el descanso retrasais, los que coméis pan de fatigas, cuando él colma a su amado mientras duerme. (Salmos 127, 2)

  • Me decía a mí mismo: ¿Por qué he llegado a este extremo de aflicción y me encuentro en tan gran tribulación, siendo así que he sido bueno y amado en mi gobierno? (I Macabeos 6, 11)

  • Llévame en pos de ti: ¡Corramos! El Rey me ha introducido en sus mansiones; por ti exultaremos y nos alegraremos. Evocaremos tus amores más que el vino; ¡con qué razón eres amado! (Cantar 1, 4)

  • Bolsita de mirra es mi amado para mí, que reposa entre mis pechos. (Cantar 1, 13)

  • Racimo de alheña es mi amado para mí, en las viñas de Engadí. (Cantar 1, 14)

  • - ¡Qué hermoso eres, amado mío, qué delicioso! Puro verdor es nuestro lecho. (Cantar 1, 16)

  • - Como el manzano entre los árboles silvestres, así mi amado entre los mozos. A su sombra apetecida estoy sentada, y su fruto me es dulce al paladar. (Cantar 2, 3)

  • ¡La voz de mi amado! Helo aquí que ya viene, saltando por los montes, brincando por los collados. (Cantar 2, 8)


“Subamos sem nos cansarmos, sob a celeste vista do Salvador. Distanciemo-nos das afeições terrenas. Despojemo-nos do homem velho e vistamo-nos do homem novo. Aspiremos à felicidade que nos está reservada.” São Padre Pio de Pietrelcina