Found 44 Results for: Amasías

  • Josacar, hijo de Simat, y Josabad, hijo de Somer, lo hirieron y murió. Lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David y su hijo Amasías reinó en su lugar. (2 Reyes 12, 22)

  • Lo demás referente a Joás, todo cuanto hizo, su valentía y cómo combatió contra Amasías, rey de Judá, está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel. (2 Reyes 13, 12)

  • Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar el año segundo de Joás, rey de Israel. (2 Reyes 14, 1)

  • Cuando el reino se afianzó en sus manos, Amasías mató a los oficiales que habían dado muerte al rey, su padre, (2 Reyes 14, 5)

  • Amasías derrotó a diez mil edomitas en el valle de la Sal y conquistó la Peña por las armas, llamándola Joctel, nombre que ha conservado hasta el día de hoy. (2 Reyes 14, 7)

  • Entonces Amasías envió mensajeros a Joás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel, para decirle: «Sube y veremos cuál de los dos puede más.» (2 Reyes 14, 8)

  • Joás, rey de Israel, mandó a decir como respuesta a Amasías, rey de Judá: «El cardo del Líbano mandó a decir al cedro del Líbano: Dame tu hija para que sea la esposa de mi hijo; pero los animales salvajes del Líbano pasaron y pisotearon el cardo. (2 Reyes 14, 9)

  • Pero Amasías no lo escuchó; vino Joás, rey de Israel, y se enfrentó con Amasías, en Betsames de Judá. (2 Reyes 14, 11)

  • Joás, rey de Israel, tomó preso a Amasías, hijo de Ocozías, en Betsames y lo llevó a Jerusalén. Hizo una abertura de doscientos metros en la muralla de Jerusalén, desde la Puerta de Efraím hasta la Puerta del Angulo. (2 Reyes 14, 13)

  • Lo demás referente a Joás, su valentía y cómo combatió contra Amasías, rey de Judá, está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel. (2 Reyes 14, 15)

  • En cuanto a Amasías, sobrevivió quince años después de la muerte de Joás, rey de Israel. (2 Reyes 14, 17)

  • Lo demás referente a Amasías está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá. (2 Reyes 14, 18)


“Amar significa dar aos outros – especialmente a quem precisa e a quem sofre – o que de melhor temos em nós mesmos e de nós mesmos; e de dá-lo sorridentes e felizes, renunciando ao nosso egoísmo, à nossa alegria, ao nosso prazer e ao nosso orgulho”. São Padre Pio de Pietrelcina