Löydetty 45 Tulokset: decisión

  • y que se mantiene por tu decisión, pues el universo es tu servidor. (Salmos 119, 91)

  • Después de reunirse en privado con los Ancianos, acordó partir con los suyos a buscar una decisión por las armas, Dios mediante, antes de que el ejército del rey invadiera Judea y se hiciera dueño de Jerusalén. (2 Macabeos 13, 13)

  • Judas, confiado en la decisión del Creador del mundo, animó a sus hombres a combatir heroicamente hasta la muerte por la Ley, el Templo, la ciudad, la patria y las instituciones. Salió con su ejército y acamparon cerca de Modín. (2 Macabeos 13, 14)

  • Se tira al cara o sello en la palma de la mano, ¡pero la decisión viene de Yavé! (Proverbios 16, 33)

  • No hables demasiado rápido, no te precipites en tu decisión cuando te comprometas delante de Dios, porque Dios está en el cielo y tú, en la tierra: no te comprometas demasiado. (Eclesiastés (Qohelet) 5, 1)

  • Por eso, cualquiera que tome una decisión injusta no puede escapársele; no quedará sin sanción, éste lo reducirá al silencio. (Sabiduría 1, 8)

  • tu Palabra omnipotente se lanzó desde lo alto de los cielos, donde está junto a tu trono real, y se precipitó como un guerrero furioso sobre el país condenado al exterminio. Llevaba como espada acerada tu irrevocable decisión; (Sabiduría 18, 15)

  • Aún no terminaban de llorar a sus muertos y de lamentarse en sus tumbas, cuando tomaron la decisión de perseguir como fugitivos a los que les habían suplicado que se fueran. (Sabiduría 19, 3)

  • No tomes tu decisión en presencia de un tonto: no guardará el secreto. (Sirácides (Eclesiástico) 8, 17)

  • Una decisión basada en la reflexión aguanta tanto como el estuco en un muro firme. (Sirácides (Eclesiástico) 22, 17)

  • Una decisión del Señor los ha hecho diferentes, él fue quien dispuso las fiestas y las estaciones. (Sirácides (Eclesiástico) 33, 8)

  • Tal vez te diga: "Tu decisión es buena", y luego se quedará observando lo que te sucede. (Sirácides (Eclesiástico) 37, 9)


“Caminhe com alegria e com o coração o mais sincero e aberto que puder. E quando não conseguir manter esta santa alegria, ao menos não perca nunca o valor e a confiança em Deus.” São Padre Pio de Pietrelcina