Löydetty 55 Tulokset: estrellas

  • Los sabios brillarán entonces como el resplandor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas por toda la eternidad. (Daniel 12, 3)

  • Ante ellos tiembla la tierra, se estremecen los cielos; el sol y la luna se oscurecen y las estrellas pierden su brillo. (Joel 2, 10)

  • El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo. (Joel 4, 15)

  • Aunque te elevaras como el águila y pusieras tu nido en las estrellas, de allí te haré caer, dice el Señor. (Abdías 1, 4)

  • Multiplica tus mercaderes más que las estrellas del cielo; los grillos alzan el vuelo y se van. (Nahún 3, 16)

  • "En aquellos días, después de esta angustia, el sol se oscurecerá, la luna no alumbrará, las estrellas caerán del cielo y las columnas del cielo se tambalearán. (Mateo 24, 29)

  • las estrellas caerán del cielo y las columnas de los cielos se tambalearán. (Marcos 13, 25)

  • Durante muchos días no aparecieron ni el sol ni las estrellas, y teníamos encima una tempestad tan fuerte, que perdimos toda esperanza de poder salvarnos. (Hechos 27, 20)

  • Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas. Incluso cada estrella tiene un resplandor diferente. (I Corintios 15, 41)

  • Precisamente por esto, de un solo hombre, ya casi muerto, nació una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo y como los incontables granos de arena que hay en las playas del mar. (Hebreos 11, 12)

  • olas bravías del mar, que arrojan la espuma de sus impurezas; estrellas errantes, a las que est reservada la oscuridad de las tinieblas por toda la eternidad. (Judas 1, 13)

  • en su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos; su cara era como el sol que brilla en todo su esplendor. (Apocalipsis 1, 16)


“Onde não há obediência, não há virtude. Onde não há virtude, não há bem, não há amor; e onde não há amor, não há Deus; e sem Deus não se chega ao Paraíso. Tudo isso é como uma escada: se faltar um degrau, caímos”. São Padre Pio de Pietrelcina