Talált 1040 Eredmények: oro

  • Pedro echó fuera a todos; luego se arrodilló y se puso a orar; se acercó después al cadáver y dijo: "Tabita, levántate". Ella abrió sus ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. (Hechos 9, 40)

  • Tan pronto como entró Pedro, Cornelio le salió al encuentro, cayó a sus pies y le adoró. (Hechos 10, 25)

  • El sacerdote de Júpiter, que estaba a la entrada de la ciudad, llevó toros adornados con guirnaldas ante las puertas, y, en unión de la muchedumbre, quería ofrecerles un sacrificio. (Hechos 14, 13)

  • Los presentaron a los pretores y dijeron: "Estos hombres alborotan nuestra ciudad. Son judíos, (Hechos 16, 20)

  • Los judíos, llevados por la envidia, echaron mano de unos gamberros, que provocaron tumultos y alborotaron la ciudad. Se presentaron ante la casa de Jasón para llevarlos ante la plebe; (Hechos 17, 5)

  • Cuando los judíos de Tesalónica supieron que Pablo anunciaba también en Berea la palabra de Dios, fueron allá para agitar y alborotar a la plebe. (Hechos 17, 13)

  • Pues si nosotros somos linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad es semejante a oro o plata o piedra, escultura hecha por el arte y el ingenio del hombre. (Hechos 17, 29)

  • Cada uno gritaba una cosa, de modo que la asamblea estaba alborotada y la mayor parte no sabía por qué se habían reunido. (Hechos 19, 32)

  • Porque corremos peligro de ser acusados de rebelión por todo lo que ha sucedido hoy, no habiendo ningún motivo que pueda justificar este alboroto". Dicho esto, se disolvió la asamblea. (Hechos 19, 40)

  • Después que cesó el alboroto, Pablo llamó a los discípulos, les dio ánimo, se despidió de ellos y partió para Macedonia. (Hechos 20, 1)

  • De nadie he deseado plata, oro o vestidos. (Hechos 20, 33)

  • Cuando terminó de hablar, se puso de rodillas y oró con todos ellos. (Hechos 20, 36)


“Que Jesus o mergulhe no esplendor da Sua imortal juventude.” São Padre Pio de Pietrelcina