Fondare 43 Risultati per: Ciegos

  • Después de esto, el rey y sus hombres marcharon hacia Jerusalén contra los jebuseos, que ocupaban el país. Estos le dijeron: «No entrarás aquí, pues bastarán los cojos y los ciegos para rechazarte.» Con eso querían decir que jamás iba a entrar en la ciudad. (2 Samuel 5, 6)

  • Este día, David dijo: «El que quiera atacar a los jebuseos, que suba por el túnel del agua, pues aborrezco a esos cojos y ciegos.» Por eso dice el proverbio: «No entrarán en el Templo ni cojos ni ciegos.» (2 Samuel 5, 8)

  • el Señor da la vista a los ciegos, el Señor endereza a los encorvados, el Señor ama a los justos; (Salmos 146, 8)

  • cuando tiemblen los guardias de la casa,y se encorven los porteros,cuando lo que queda de muelas deje de moler,y se queden ciegos los que miran detrás de las ventanas; (Eclesiastés (Qohelet) 12, 3)

  • Embrutézcanse y pónganse tontos, anden ciegos, sin vista, quedense ebrios, pero no por el vino, maréense, pero no por el licor. (Isaías 29, 9)

  • Aquel día, los sordos oirán las palabras de un libro, y libres de la sombra y de las tinieblas, los ojos de los ciegos volverán a ver. (Isaías 29, 18)

  • Entonces los que pueden ver ya no se quedarán ciegos, y los oídos de los que oyen estarán atentos, (Isaías 32, 3)

  • Entonces los ojos de los ciegos se despegarán, y los oídos de los sordos se abrirán, (Isaías 35, 5)

  • Para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cárcel, y del calabozo a los que yacen en la oscuridad. (Isaías 42, 7)

  • Haré andar a los ciegos por el camino desconocido y los guiaré por los senderos. Cambiaré ante ellos las tinieblas en luz y los caminos de piedras en pistas pavimentadas. Todo esto es lo que que voy a hacer, y lo haré sin falta. (Isaías 42, 16)

  • ¡Sordos, oigan! ¡Ciegos, abran sus ojos y vean! (Isaías 42, 18)

  • ¡Esos cuidadores están todos ciegos, no saben nada! Son todos como perros mudos, que no pueden ladrar. Tendidos en sus lechos, no hacen más que dormir y soñar. (Isaías 56, 10)


“Não se fixe voluntariamente naquilo que o inimigo da alma lhe apresenta.” São Padre Pio de Pietrelcina