Znaleziono 36 Wyniki dla: consuelo

  • Tampoco se repartirá pan en los velorios, ni se ofrecerá vino para consolar a los deudos. Nadie servirá a los hijos la copa del consuelo el día de la muerte de sus padres. (Jeremías 16, 7)

  • Ya que tú has dicho: «Pobre de mí, porque Yavé añade más penas a mis sufrimientos, estoy cansado de tanto llorar sin encontrar consuelo.» (Jeremías 45, 3)

  • ¿A quién te compararé y asemejaré, Hija de Jerusalén? ¿A quién podrás mirar para tu consuelo, oh virgen, Hija de Sión? Tu quebranto es inmenso como el mar. ¿Quién te sanará? (Lamentaciones 2, 13)

  • Así, para consuelo de ellas, soportarás tu humillación y te avergonzarás de cuanto has hecho. (Ezequiel 16, 54)

  • Felices los que lloran, porque recibirán consuelo. (Evangelio según San Mateo 5, 4)

  • Pero ¡pobres de ustedes, los ricos, porque tienen ya su consuelo! (Evangelio según San Lucas 6, 24)

  • Abraham le respondió: «Hijo, recuerda que tú recibiste tus bienes durante la vida, mientras que Lázaro recibió males. Ahora él encuentra aquí consuelo y tú, en cambio, tormentos. (Evangelio según San Lucas 16, 25)

  • La Iglesia por entonces gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se edificaba, caminaba con los ojos puestos en el Señor y estaba llena del consuelo del Espíritu Santo. (Hecho de los Apóstoles 9, 31)

  • En cuanto al joven, lo trajeron vivo, lo que fue para todos un gran consuelo. (Hecho de los Apóstoles 20, 12)

  • Todas esas escrituras proféticas se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que, perseverando y teniendo el consuelo de las Escrituras, no nos falte la esperanza. (Carta a los Romanos 15, 4)

  • Que Dios, de quien procede toda perseverancia y consuelo, les conceda también a todos vivir en buen acuerdo, según el espíritu de Cristo Jesús. (Carta a los Romanos 15, 5)

  • El que profetiza, en cambio, da a los demás firmeza, aliento y consuelo. (1º Carta a los Corintios 14, 3)


“Que Maria sempre enfeite sua alma com as flores e o perfume de novas virtudes e coloque a mão materna sobre sua cabeça. Fique sempre e cada vez mais perto de nossa Mãe celeste, pois ela é o mar que deve ser atravessado para se atingir as praias do esplendor eterno no reino do amanhecer.” São Padre Pio de Pietrelcina