Encontrados 27 resultados para: Engaño

  • Pero Isaac respondió a Esaú: "Ha venido tu hermano y, valiéndose de un engaño, se llevó tu bendición". (Génesis 27, 35)

  • Y Jacob engañó a Labán, el arameo, porque huyó sin decirle una palabra. (Génesis 31, 20)

  • Una vez que hayas enterrado a tu madre junto a mí, parte el mismo día y no te quedes más en este país, donde veo que se cometen desvergonzadamente la iniquidad y el engaño. Mira, hijo mío, todo lo que hizo Nadab con Ajicar, que lo había criado. ¿Acaso no lo sepultó en vida? Pero Dios hizo pagar su infamia al criminal, porque Ajicar salió a la luz, mientras que Nadab entró en las tinieblas eternas, por haber tramado la muerte de Ajicar. A causa de sus limosnas, Ajicar se libró de la trampa mortal que le había tendido Nadab, y este cayó en ella para su perdición. (Tobías 14, 10)

  • Por eso entregaste a sus jefes a la masacre, y así su lecho, envilecido por su engaño, también por un engaño quedó ensangrentado. Bajo tus golpes, cayeron muertos los esclavos con sus príncipes y los príncipes, sobre sus tronos. (Judit 9, 3)

  • ¿Es por Dios que ustedes hablan falsamente y para favorecerlo apelan al engaño? (Job 13, 7)

  • Si caminé al lado de la mentira y mis pies corrieron hacia el engaño, (Job 31, 5)

  • en su interior hay ruindad; la crueldad y el engaño no se apartan de sus plazas. (Salmos 55, 12)

  • Simón, aunque se dio cuenta del engaño, mandó traer el dinero y a los niños, a fin de no provocar una fuerte oposición de parte del pueblo, (I Macabeos 13, 17)

  • Los proyectos de los justos son rectos, las maquinaciones de los malvados no son más que engaño. (Proverbios 12, 5)

  • Hay engaño en el corazón de los que traman el mal, y alegría para los que dan consejos saludables. (Proverbios 12, 20)

  • La sabiduría del prudente es saber discernir su camino, la insensatez de los necios es puro engaño. (Proverbios 14, 8)

  • El que odia finge con sus labios, pero alberga engaño en su interior: (Proverbios 26, 24)


“Feliz a alma que atinge o nível de perfeição que Deus deseja!” São Padre Pio de Pietrelcina