1. Me puse alegre cuando me dijeron: "¡Vamos a la casa del Señor!"

2. Ahora nuestros pasos se detienen delante de tus puertas, Jerusalén.

3. Jerusalén, edificada cual ciudad en que todo se funde en la unidad.

4. Allá suben las tribus, las tribus del Señor, la asamblea de Israel, para alabar el Nombre del Señor.

5. Pues allí están las cortes de justicia, los ministerios de la casa de David.

6. Para Jerusalén pidan la paz: "¡Que vivan tranquilos los que te aman!

7. ¡Que la paz guarde tus muros y haya seguridad en tus palacios!"

8. Por mis hermanos y por mis amigos quiero decir: "¡La paz esté contigo!"

9. Por la casa del Señor nuestro Dios, pido para ti la felicidad.





“Que Maria sempre enfeite sua alma com as flores e o perfume de novas virtudes e coloque a mão materna sobre sua cabeça. Fique sempre e cada vez mais perto de nossa Mãe celeste, pois ela é o mar que deve ser atravessado para se atingir as praias do esplendor eterno no reino do amanhecer.” São Padre Pio de Pietrelcina